Carta de restaurante
Un soporte en cada mesa con el enlace a la carta digital. Cambias la carta cuando quieras si el QR apunta a una dirección estable.
Ver el ejemploCREAR, COMPROBAR Y LLEVAR A 3D
Créalo en minutos, comprueba si se lee bien y conviértelo en un objeto 3D cuando lo necesites.
Preparando la vista 3D…
Arrastra con el ratón o el dedo para girarlo. Rueda para acercar. Los colores que ves son los que van dentro del archivo.
Local por defecto. El generador crea el código, trata tu logo y construye los archivos 3D en el navegador. Solo si activas un QR dinámico se guarda su destino en el servidor. El sitio también carga el servicio publicitario descrito en la política de privacidad.
Importante: la vista 3D es una simulación digital. Antes de producir una tirada, imprime una unidad y comprueba la lectura con la luz y los móviles del lugar real.
Usa un enlace, WhatsApp, wifi, contacto, correo, llamada, SMS, evento o ubicación. El formulario prepara el formato correcto para cada caso.
Elige uno de los lenguajes de módulos, ajusta color y añade tu logo o un emoji. Después escoge entre siete objetos, define su construcción física y revisa las dos vistas previas.
Reality Lab intenta leer el código en 24 condiciones y propone hasta tres mejoras concretas.
Usa PNG, SVG o WebP para pantalla e impresión. Para 3D conserva 3MF y STL con sus medidas.
El cálculo digital reduce errores, pero no sustituye una prueba física con tu impresora, filamento, luz y dispositivos.
Ver la metodología completaCinco escenarios concretos para elegir qué codificar, qué objeto generar y qué prueba hacer antes de imprimir varias unidades.
Un soporte en cada mesa con el enlace a la carta digital. Cambias la carta cuando quieras si el QR apunta a una dirección estable.
Ver el ejemploUsa el enlace directo para escribir una reseña y confirma que abre la ficha correcta sin pasos intermedios.
Ver el ejemploBodas, ferias, congresos y equipos: un llavero con el QR de la web, del grupo o del álbum de fotos. Comprueba primero el tamaño del módulo.
Ver el ejemploUna placa en la pared del apartamento turístico o del hotel: el huésped escanea y el móvil propone conectarse sin mostrar la contraseña en pantalla.
Ver el ejemploUna placa puede abrir la ficha pública del inmueble. El enlace debe seguir siendo válido cuando cambie el inventario.
Ver el ejemploTambién puedes adaptar el generador para perfiles sociales, regalos o señalización. En todos los casos, documenta el destino del enlace y prueba una pieza antes de repetirla.
Empieza por tamaño, contraste y una prueba física. La explicación completa queda disponible sin recargar el flujo principal.
Imprimir un código QR en 3D tiene una diferencia importante frente a imprimirlo en papel: el lector del móvil no distingue relieve, distingue contraste. Un código en relieve del mismo color que la base es prácticamente ilegible, porque la cámara solo ve sombras que además cambian con la luz de la sala. Por eso este generador trabaja siempre con dos colores y los guarda dentro del propio archivo 3MF: la base en un filamento y el código en relieve en otro.
Cada cuadradito del código se llama módulo. Cuantos más caracteres tenga tu enlace, más módulos necesita el código y más pequeño acaba siendo cada uno para el mismo tamaño de pieza. Con una boquilla estándar de 0,4 mm, por debajo de 1,5 mm por módulo las esquinas se redondean, los cuadrados se juntan y el código empieza a fallar. La herramienta te enseña esa medida en tiempo real mientras escribes: si se pone en rojo, tienes dos salidas fáciles: agrandar el objeto o acortar el enlace (un dominio corto o un enlace acortado propio bajan mucho el número de módulos).
La herramienta parte de 1,2 mm de relieve para separar base y código. Revisa ese valor en el laminador porque la altura de capa, la adhesión y el material cambian el resultado. Si tu impresora es de un solo color, programa un cambio de filamento justo a la altura en la que arranca el relieve; el archivo trae las dos piezas separadas, así que el programa de laminado te lo pone en bandeja.
El soporte de mesa va inclinado unos 62°, que es el ángulo cómodo para leerlo sentado, y está pensado para imprimirse sin soportes: la cara del código mira hacia arriba y la parte de atrás es vertical. El llavero es una placa fina con su agujero para la anilla, ideal para tiradas grandes. La placa de pared lleva dos agujeros arriba para colgarla. La tarjeta cabe en una credencial, la etiqueta sirve para producto o equipaje, el posavasos prioriza una superficie amplia sin texto y el letrero admite códigos mayores para acceso y señalización. En los formatos planos puedes cambiar grosor, radio de esquina y cantidad de agujeros.
El STL es un formato de los años ochenta: solo guarda triángulos, sin color ni unidades. El 3MF es el estándar moderno y guarda el color, las unidades y las piezas como objetos separados. Si tu impresora o tu programa son antiguos, aquí abajo tienes también la descarga en STL: son dos archivos, uno por pieza, que tendrás que colocar en el mismo sitio y asignar a mano a cada filamento.
Haz una prueba. Imprime una sola pieza, escanéala con varios móviles y con la luz que tendrá en el lugar de uso. Si el resultado es consistente, registra la configuración antes de decidir una tirada.
Cada uno de estos puntos da para bastante más de lo que cabe aquí. Están desarrollados en guías aparte, con números concretos y ejemplos:
El 3MF es el formato estándar de las impresoras 3D modernas y, a diferencia del STL, guarda los colores dentro del propio archivo. Al abrirlo en Bambu Studio, PrusaSlicer, Orca o Cura ya aparecen las dos piezas con su color asignado, así que no tienes que separar nada a mano.
Puede escanearse si hay contraste suficiente, módulos definidos y una zona libre alrededor. El generador usa dos colores y muestra un aviso preventivo al reducirse el módulo, pero el resultado final depende de la impresora, el material, la luz y la cámara. Comprueba una muestra física.
No. Con una impresora de un solo extrusor puedes hacer un cambio de filamento a la altura en la que empieza el relieve: la base sale de un color y el código del otro. El 3MF ya trae las dos piezas separadas, así que el programa de la impresora te lo pone fácil.
Entre 1 y 2 milímetros puede servir como intervalo inicial. El valor de 1,2 mm es un punto de partida de la herramienta, no una garantía: revísalo en el laminador y comprueba una muestra.
Sí. Al subir un logo o elegir un emoji, el código sube automáticamente su nivel de corrección de errores para compensar los módulos tapados. En el objeto 3D el logo se convierte en silueta de un solo color, porque el relieve se imprime en un único filamento.
Los QR normales se procesan completamente en tu navegador. Si activas un QR dinámico, la dirección de destino sí se guarda en el servidor para poder cambiarla después. El logo y los archivos 3D no se suben.
Un QR normal apunta siempre a la dirección original. Con la opción dinámica, el objeto impreso conserva el mismo enlace corto y puedes actualizar el destino con la clave privada de edición.
Cada formato parte de un tamaño recomendado y admite un intervalo distinto para proteger el tamaño de los módulos. La etiqueta de la vista 3D muestra las dimensiones calculadas del objeto actual. Al cambiar tamaño, grosor, esquinas, texto o montaje, el objeto y esa medida se recalculan en vivo.