Ajustes de laminado para que el relieve del QR salga limpio

Altura de capa, primera capa, planchado, pata de elefante y velocidad: los ajustes que deciden si el código se lee.

Publicado el 14 de septiembre de 2026. Actualizado el 23 de septiembre de 2026 por .

Esta guía ofrece criterios técnicos y puntos de partida. La vista digital no sustituye una prueba física. Consulta la metodología.

Un código QR en relieve es una pieza rara para una impresora 3D: tiene decenas de cuadrados pequeños, independientes entre sí, con paredes verticales cortísimas y una cara superior que se mira de cerca. Casi todo lo que sale mal en estas piezas viene de cuatro o cinco ajustes concretos. Estos son, con los valores de partida.

Altura de capa

0,2 mm es un punto de partida común. Con boquilla de 0,4 mm, permite preparar una muestra sin alargar la impresión. Confirma el acabado en tu equipo.

Bajar a 0,12 o 0,15 mm mejora el acabado de las paredes del módulo, pero casi no cambia la lectura: la cámara mira la cara de arriba, no el canto. A cambio, multiplica el tiempo. Solo compensa si la pieza es un regalo y quieres que se vea fina al tacto.

Subir a 0,28 o 0,3 mm sí se nota, y para mal: con un relieve de 1,2 mm te quedan cuatro capas, y cualquier defecto en una de ellas se come el 25 % de la altura del módulo.

Primera capa y pata de elefante

Este ajuste no afecta al código, pero sí a si la pieza se queda plana sobre la mesa.

La pata de elefante es ese ensanchamiento de la primera capa que aparece cuando la boquilla está muy cerca de la cama o la cama está muy caliente. En una placa grande se traduce en un borde que sobresale y en una pieza que baila al apoyarla. Casi todos los laminadores tienen una compensación de pata de elefante: 0,15 o 0,2 mm suele dejarlo perfecto.

Si la base se despega por las esquinas, antes de subir la temperatura de la cama prueba con una balsa de una línea (el brim): 3 o 4 mm de faldón pegado bastan en una placa plana y se quitan de un tirón.

El relieve: perímetros y relleno

Cada módulo del código es una columna independiente de sección cuadrada. Lo que más manda en su forma son los perímetros, no el relleno.

Planchado: el ajuste que más se nota

El planchado (o ironing) hace que la boquilla vuelva a pasar por la última capa, sin apenas extruir, alisando la superficie. En una pieza normal es un capricho estético. En un código QR es otra cosa: alisa la cara superior de todos los módulos y elimina las crestas que atrapan reflejos.

Actívalo solo en las superficies superiores. Añade unos minutos a la impresión y mejora bastante la uniformidad del color a ojos de la cámara, sobre todo si tu filamento tira a brillante.

Un aviso: si tu impresora tiene juego en los ejes, el planchado puede arrastrar material de un módulo a otro. Pruébalo primero en una pieza suelta.

Velocidad en detalles pequeños

Los módulos son perímetros muy cortos, y en perímetros cortos la impresora no llega ni a alcanzar la velocidad programada: acelera y frena constantemente. Eso produce dos efectos feos, el ringing (unas ondas junto a las esquinas) y esquinas abombadas por exceso de presión.

Baja la velocidad de perímetros exteriores a unos 30-40 mm/s para esta pieza. El tiempo extra es de minutos y las esquinas salen definidas, que es justo lo que el lector necesita para distinguir un módulo de su vecino.

Si tu laminador tiene control de aceleración por tipo de línea, bajar la aceleración de los perímetros exteriores hace todavía más por el resultado que bajar la velocidad.

Retracción e hilos

Entre módulo y módulo la boquilla hace un salto en vacío. Si la retracción está corta, deja un hilo finísimo del color del código cruzando por encima del fondo claro. Un hilo no rompe nada; treinta hilos ensucian el contraste y empiezan a confundir al lector.

Si aparecen, actúa en este orden: sube un poco la retracción, baja 5 grados la temperatura de impresión y activa el peinado o combing para que los desplazamientos vayan por dentro de la pieza. Y seca el filamento si lleva meses abierto: el PLA húmedo hila muchísimo más.

Soportes: casi nunca

Las tres piezas del generador están pensadas para imprimirse sin soportes.

La placa y el llavero son planos, así que no hay nada que soportar. El soporte de mesa va inclinado unos 62 grados, que está dentro de lo que cualquier impresora saca en voladizo, y se apoya en su propia parte trasera. Si tu laminador te propone generar soportes en estas piezas, casi seguro que la orientación no es la que traía el archivo: revisa que no la hayas girado sin querer.

Adherencia y primera capa para tiradas

Cuando imprimes cuarenta llaveros de una vez, la probabilidad de que uno se despegue y arruine el resto sube mucho. Dos costumbres baratas:

Resumen de ajustes

Con esto tienes una base para preparar una muestra en una impresora doméstica. El resultado todavía depende de la máquina, el material, la calibración, el tamaño de los módulos y la pareja de colores.