Imprimir un QR a dos colores con una impresora de un solo extrusor
El cambio de color por capa, paso a paso: en qué altura ponerlo, cómo calcularla y cómo evitar que se mezclen los colores.
Esta guía ofrece criterios técnicos y puntos de partida. La vista digital no sustituye una prueba física. Consulta la metodología.
Mucha gente da por hecho que para imprimir un QR a dos colores hace falta una impresora multimaterial. No es verdad. Con una máquina normal de un solo extrusor se consigue el mismo resultado, y además sin desperdiciar filamento en torres de purga. El truco es que este objeto tiene los dos colores separados por altura, no mezclados en la misma capa.
Por qué aquí funciona tan bien
En una pieza multicolor normal, los colores conviven en la misma capa: una letra roja en mitad de una cara blanca, por ejemplo. Eso exige de verdad dos extrusores o un sistema de cambio automático, porque la máquina tiene que alternar colores dentro de la misma pasada.
Un código QR en relieve no es así. Primero se imprime toda la base, de arriba abajo, en un color. Y solo cuando la base está terminada empieza el relieve del código, en el otro. Son dos bloques limpios, uno encima del otro. Con cambiar de bobina una sola vez, en el momento justo, tienes la pieza terminada.
Calcular la capa del cambio
Aquí está todo el asunto. Necesitas saber en qué capa exacta arranca el relieve, y eso depende de tres números que tú controlas:
- El grosor de la base, que en las piezas del generador ronda los 2 mm en la placa y el llavero.
- La altura de la primera capa, que suele ser distinta del resto: típicamente 0,2 mm o 0,25 mm.
- La altura de capa del resto de la pieza: 0,2 mm es lo habitual.
La fórmula, con primera capa y capas normales iguales a 0,2 mm y una base de 2 mm:
2 mm ÷ 0,2 mm = capa 10. El relieve empieza en la capa 11, así que el cambio de color va antes de imprimir la 11.
Si tu primera capa es más gruesa, réstala aparte. Con primera capa de 0,25 mm y resto a 0,2 mm: (2 − 0,25) ÷ 0,2 = 8,75, que redondeas a 9 capas por encima de la primera. Total: el cambio va antes de la capa 11 igualmente. En la práctica la cuenta rara vez sale redonda, y por eso conviene no fiarse solo del cálculo.
La comprobación necesaria: mirar la vista previa
Lamina la pieza y usa el deslizador de capas de la vista previa. Ve subiendo hasta que veas aparecer los primeros cuadraditos del código sobre la base lisa. Esa es tu capa. El número aparece en el propio deslizador. Cinco segundos y te ahorras toda la aritmética.
Cómo insertar el cambio, programa por programa
La función se llama de forma parecida en todos y vive en el mismo sitio: el deslizador vertical de la vista previa.
PrusaSlicer y Orca Slicer
Coloca el deslizador en la capa donde empieza el relieve y pulsa el signo + naranja que aparece a su lado. Se inserta un cambio de color y la vista previa se pinta ya con los dos colores, así que ves si has acertado antes de imprimir.
Bambu Studio
Mismo gesto sobre el deslizador de la vista previa. En impresoras sin sistema multimaterial, la opción que buscas es la de cambio de filamento o pausa en esa capa.
Cura
Está en el menú de extensiones, en los post-procesados: busca el script «Filament Change» o «Pause at height», y dale la capa o la altura en milímetros. Es menos visual que los anteriores, así que confirma bien el número antes de lanzar.
Qué pasa durante el cambio
Llegado el momento, la impresora para, aparta el cabezal y espera. Entonces te toca a ti:
- Saca el filamento viejo. Si la máquina no lo hace sola, usa la opción de descarga del menú.
- Mete el nuevo y hazlo avanzar hasta que salga limpio por la boquilla.
- Purga lo suficiente. Este paso es el que más gente se salta y el que más códigos arruina: los primeros centímetros salen todavía mezclados con el color anterior. Extruye hasta ver el color nuevo puro, y limpia con unas pinzas lo que se haya quedado colgando de la boquilla.
- Reanuda.
Si la purga se queda corta, la primera capa del código sale con un tono sucio intermedio. En un código QR eso se traduce en menos contraste justo donde más falta hace, en la cara que mira a la cámara.
Trucos que salvan la pieza
Vigila la primera capa del cambio. Quédate delante cuando arranque de nuevo. Si ves un módulo que sale mal o filamento antiguo arrastrado, todavía estás a tiempo de parar sin perder las dos horas de la base.
Cuidado con el hilado. Al reanudar, el material caliente que quedaba en la boquilla tiende a dejar hilos finos entre módulo y módulo. Son de un color que no debería estar ahí y confunden al lector. Una retracción bien ajustada y una purga generosa lo evitan; si aparecen igual, se quitan con un soplete de aire caliente a distancia o, con más paciencia, con un cúter.
No cambies la temperatura a lo bruto. Si los dos filamentos son del mismo tipo, deja la temperatura como está. Si pasas de PLA a PETG, o al revés, ten en cuenta que la adherencia entre los dos materiales no siempre es buena y el relieve puede despegarse de la base con el uso. Para una pieza que va a durar, mejor dos filamentos del mismo material y distinto color.
Cuando te compensa la impresora multicolor
Para una o dos piezas, el cambio manual no cuesta nada. Para una tirada de cuarenta soportes, la cosa cambia: son cuarenta paradas que te obligan a estar pendiente. Ahí tienes dos salidas.
La primera es imprimir en lote: coloca varias piezas en la bandeja, todas a la misma altura. Como el relieve empieza en la misma capa para todas, un único cambio de color sirve para la bandeja entera. Es la solución que usa casi todo el mundo que vende estos objetos.
La segunda es una máquina con cambiador automático, que hace el trabajo sola a costa de desperdiciar filamento en la purga de cada cambio. Merece la pena si vas a producir en serie; para todo lo demás, el lote con un cambio manual es más barato y más limpio.