Placa de wifi para alojamientos: cómo hacerla y dónde ponerla
Cómo se codifica una red, qué pasa con los caracteres raros de la contraseña y por qué conviene una red de invitados.
Esta guía ofrece criterios técnicos y puntos de partida. La vista digital no sustituye una prueba física. Consulta la metodología.
Dictar una contraseña de wifi por teléfono es de las cosas más incómodas que existen en un alojamiento turístico. «Ka mayúscula, be de Barcelona, el cero es cero, no o». Una placa con un código QR pegada a la pared resuelve eso: el huésped apunta, acepta y ya está dentro.
Cómo se codifica una red
Un QR de wifi no lleva un enlace, sino una cadena con un formato propio que los móviles reconocen:
WIFI:T:WPA;S:NombreDeLaRed;P:lacontraseña;;
Las tres piezas son el tipo de seguridad (T), el nombre de la red o SSID (S) y
la contraseña (P). Lo genera la herramienta por ti cuando eliges la pestaña de wifi, pero
viene bien saber qué hay dentro para entender los problemas que aparecen.
El tipo de seguridad
En la práctica hay tres opciones:
- WPA vale para WPA, WPA2 y WPA3. Es lo que tiene cualquier router de este siglo y es la opción correcta el 95 % de las veces.
- WEP, solo si tu red es realmente antigua. Y si lo es, cambia el router: el WEP se rompe en minutos.
- Red abierta, sin contraseña.
Poner WEP en una red WPA hace que el móvil intente conectarse con el método equivocado y falle sin explicar por qué. Es un fallo silencioso de los que hacen perder media hora.
Los caracteres que rompen el código
Aquí está el problema más habitual, y es sutil. En el formato de wifi, cuatro caracteres tienen un significado especial: la coma, el punto y coma, los dos puntos y la barra invertida. Si tu contraseña contiene alguno, hay que escaparlo con una barra invertida delante para que el lector no lo confunda con un separador.
Una contraseña como Sol;Playa2024 mal codificada se interpreta como si terminara en
Sol, y el móvil intenta conectarse con una contraseña incompleta. El error que ve el
huésped es simplemente «no se puede conectar a la red».
La herramienta escapa esos caracteres automáticamente, así que puedes escribir la contraseña tal cual. Pero si alguna vez montas la cadena a mano, tenlo presente.
Con las tildes y las eñes no hay problema en móviles modernos, aunque si vas a crear una red nueva para esto, hazte un favor y usa solo letras sin tilde, números y algún guion. Menos cosas que puedan fallar.
Redes ocultas
Si el router tiene el SSID oculto, el código necesita un campo adicional que lo indique
(H:true). Sin él, muchos móviles buscan una red visible con ese nombre, no la encuentran y
se rinden. La recomendación práctica es más simple: no ocultes la red de invitados. Ocultar
el nombre no aporta seguridad real y sí bastantes dolores de cabeza.
Usa una red de invitados, no la tuya
Este consejo es de seguridad y merece la pena aunque alargue la instalación media hora.
Cuando pones tu contraseña principal en una placa en la pared, esa contraseña deja de ser secreta para siempre. Cualquiera que pase por la habitación la tiene, y con ella entra en la misma red donde están tu ordenador, tus copias de seguridad, las cámaras y la impresora.
Casi todos los routers actuales permiten crear una red de invitados: un wifi aparte, con su propio nombre y contraseña, que da internet pero está aislado del resto de la red local. Es el sitio de tu código QR.
Ventajas concretas: puedes cambiar esa contraseña cuando quieras sin tocar tus dispositivos, puedes limitar su velocidad si alguien se pone a descargar, y si un huésped llega con un portátil infectado, el problema se queda en su lado.
Qué pasa al escanear, según el móvil
En Android, la cámara reconoce el código y ofrece conectarse a la red. Un toque y listo.
En iPhone, la cámara muestra una notificación para unirse a la red. También funciona desde iOS 11 en adelante, así que cualquier móvil que puedas encontrarte hoy lo hace.
Lo que ninguno hace es abrir el navegador. Si tu alojamiento tiene un portal cautivo (esa página donde hay que aceptar condiciones antes de navegar), el QR conecta a la red pero el huésped sigue teniendo que abrir el navegador y aceptar. Conviene avisarlo con una línea de texto en la propia placa.
Qué medida hacer y dónde ponerla
Las contraseñas de wifi generan códigos relativamente largos: nombre de red, contraseña y estructura suman caracteres rápido. Eso significa más módulos, y por tanto más tamaño de pieza para mantener cada módulo por encima del milímetro y medio.
Con una contraseña normal de 12 a 16 caracteres, la placa de pared con el código a unos 70 mm va sobrada. El llavero se queda corto salvo que la contraseña sea muy breve; el generador te avisará en rojo si te pasas.
Sobre dónde colgarla, tres sitios que funcionan:
- Junto a la entrada, a la altura de los ojos. Es lo primero que busca el huésped al llegar.
- En la mesilla de noche o en el escritorio, que es donde se acaba usando el móvil.
- En la carpeta de bienvenida, si tienes una, como pieza suelta apoyada.
Lo que conviene evitar es la cocina, por la grasa, y cualquier sitio con un foco justo encima que produzca reflejo.
Añade siempre el texto legible
Por muy bien que funcione el código, imprime también el nombre de la red y la contraseña en texto, en la misma placa o justo debajo. Hay tres situaciones en las que se agradece: un huésped con un móvil viejo, alguien que quiere conectar el portátil o una tablet sin cámara cómoda, y el caso de que la cámara falle por lo que sea.
El campo de texto en relieve del generador sirve para el nombre de la red. Para la contraseña, una etiqueta impresa o escrita a mano debajo cumple perfectamente y además te permite cambiarla sin reimprimir la placa entera.